El título de este artículo llama la atención en el contexto de hoy. CADE 2024 se realizó bajo el lema ?De la degradación a la reconstrucción de nuestro futuro?. La pregunta que surge entonces es: ¿Podemos reconstruirnos o debemos destruir todo lo que hemos hecho para poder volver a hacer las cosas bien?
A veces cuando reconstruimos un traje o un saco, no llega a quedar del todo bien por más esfuerzo que se haga, es mejor hacerlo de cero. Si queremos reconstruir nuestro futuro, debemos volver al inicio y encontrar lo que es vital.
¿Tenemos voluntad de reiniciarnos, de dejar nuestros egos al lado y volver a repensar lo que hemos hecho y las oportunidades de volver nuevamente al partido? Tomas Stearn decía que ?lo que llamamos principio, está en el fin, y acabar es comenzar. El fin es donde partimos?. Podríamos decir que cuando empezamos algo debemos hacerlo bien desde el principio, porque es ahí donde se inicia y se termina todo. Esto es similar a cocinar algo y que al inicio tengamos descompuestos los ingredientes, ahí no se necesita esperar el final. Arreglar esa comida es muy difícil, mejor será tirarla y volver a empezar.
Es por ello que no se trata de reconstruir, se trata de volver empezar. Si vemos que hay cosas que están bien, pero otras que no, hay que considerar que lo malo contamina lo bueno, por eso es mejor empezar nuevamente.
Muchas veces he escuchado decir un término que suena violento, pero que grafica este volver a nacer: ?metamos una bomba a todo, y empecemos de nuevo?. Los escombros ya no sirven para la reconstrucción, hagamos, aunque nos cueste más un traje nuevo desde cero.
Debemos recordar el ejemplo divino con el diluvio universal. Dios no pensó ?vamos a reconstruir el mundo?, pensó ?vamos a hacer esto desde el principio?. El problema es que nuevamente seguimos en el proceso de malograr nuestro planeta, la sociedad y nuestra vida.
Cuando nació nuestro Señor Jesucristo se generó ese pacto entre la humanidad y Dios, prometiendo no volver a destruir al mundo hasta el final de los tiempos. Jesús restauró esa alianza y manifestó que él hace las cosas nuevas, y que su presencia generaba un nuevo inicio. Este nuevo inicio que Cristo nos dio, no lo hemos sabido aprovechar por apartarnos nuevamente de él.
Cuando acepto unir la palabra de Dios con mi vida, descubro que todo empieza de nuevo. Sería bueno que también los empresarios, políticos, y sociedad en su conjunto, podamos encontrar un nuevo comienzo que nos dé el discernimiento que es mejor volver a nacer y empezar a accionar nuevamente la película de nuestra vida en todo lo que hagamos. Un año nuevo ayuda para empezar de nuevo.