Estamos en un año preelectoral que empezará a calentar en el segundo semestre, pero ya hay señales de que en esta contienda se jugará el partido con influencers y las redes sociales. Atrás quedaron las grandes manifestaciones, ahora, a través de las redes, el marketing político se ha visto beneficiado y llega de manera segmentada a millones de personas.
¿Qué es que lo que pasó con el marketing político de antaño? Se decía que era similar al marketing de un producto o servicio, con el gran diferencial de la estrategia. Mientras en el marketing tradicional de producto necesitamos publicitar y comunicar las ventajas y diferenciación, en el político, es la propaganda lo que más destaca.
En el marketing político todos los clientes (electores) valen lo mismo, lo que lo hace más complicado y requiere un esfuerzo de mayor comunicación para lograr un engagement y tener claros los pocos puntos comunes que genera una masa que se nutre de ellos día a día. La diferenciación del marketing político tiene que concentrarse en lo que realmente mueve la aguja.
Según las proyecciones para 2025, el 33% de la población teme que el tema de inseguridad empeore y el 26% tiene la esperanza de que existan mejoras sobre la seguridad. Si el candidato de turno toma la bandera de la seguridad, va a tener muchos votos a favor. En cuanto a la economía, el 30% tiene la percepción de que la situación va a empeorar en 2025, con lo cual planteamientos orientados al empleo y la mejora de oportunidades son claves. Algo que se tiene que considerar es que para impactar, el líder debe ser visto como nuevo, diferente, honesto y con decisión.
Es importante utilizar un conjunto de acciones y estrategias destinadas a un objetivo común, voto por voto, y dada la naturaleza actual también es importante colgarse de las tendencias. Recientemente, vino un influencer que posee más de 35 millones de seguidores. El alcalde Rafael López Aliaga empezó a prender los motores y tomó una acción bien asesorada si lo que busca es ganar mayor popularidad. Seguramente muchos ni conocían a Speed, y me incluyo, pero claramente después del revuelo ya lo conocen y empezaron a seguirlo.
Las redes han cambiado la táctica y cambiarán para bien o para mal la campaña política. El que cientos de personas vitorearan ?Porky, Porky? es una señal de por dónde va a transcurrir la comunicación y qué medio hoy es el medio principal. A calentar los motores que hay mucho por construir y no podemos darnos el lujo de fragmentarnos. Solo estas elecciones serán buenas en caso dos o máximo tres candidatos de los casi 40 o más, aglutinen, más del 50% de las preferencias en la primera vuelta. Solo asi tendremos una elección sana y una mejor representatividad.